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Espera para responder un email

Espera para responder un email 30.OCT.14

Gianfranco Lemmo
Fundador WebBizarro

Con frecuencia respondemos de forma inmediata y sin pensar a los emails con consecuencias desastrosas. Conviene esperar antes de enviar una respuesta, o incluso no llegar a responder nunca.

En la sociedad de la información actual, nos hemos habituado a responder de forma inmediata a los correos electrónicos que llegan a nuestra bandeja de entrada, y de igual manera, a esperar una respuesta instantánea a nuestras misivas. Pero a diferencia de la comunicación verbal, los mails nos pueden meter en un buen aprieto en el peor de los casos, o bien en un entuerto en el que luego tendremos que malgastar muchas energías en el mejor de los escenarios. Parece evidente que en esta situación, lo más prudente es esperar antes de dar a "enviar", pero ¿somos capaces de ello?

Sí, nuestra presunción nos juega una vez más una mala pasada al suponer que al otro lado de la línea van a comprender a la perfección una serie de matices que damos por supuestos pero que se pierden al teclear el mensaje. Así las cosas, el criterio más prudente antes de responder un mensaje consiste en ganar tiempo: aunque es cierto que nuestra sociedad está habituada a respuestas en tiempo real, una 'no respuesta' en un plazo razonable difícilmente puede ser considerada de forma negativa, y en ese plazo, tendremos tiempo suficiente para argumentarla.

Pero en esto del correo electrónico también hay quien lleva las cosas mucho más lejos. Hay una vía que no muchos estarán dispuestos a adoptar, pero que sin duda resulta efectiva: directamente no responder a los correos. Estarás pensando que este funcionamiento es grosero y hasta suicida, pero conviene matizarlo. La artífice de esta estrategia es Kristin Muhlner, CEO de NewBrand Analytics, una persona muy atareada con el día a día que parece haber encontrado una solución parcial a su sobrecarga de trabajo: decir 'no'. En una extensa entrevista concedida a FastCompany reconoce una tendencia de los directivos a cargar con más trabajo del que en realidad pueden atender.

Ir rechazando compromisos sin duda ayuda, y si extendemos esta práctica al correo electrónico, lo que hace la directiva es, como norma, no responder a los emails salvo que se solicite respuesta. Esta medida puede resultar antipática, pero tiene una razón de ser: la respuesta puede motivar un nuevo correo por parte del interlocutor y eso genera de nuevo más ruido, cuando lo que realmente necesitamos es tranquilidad. Dicho lo cual, ahora ya tenemos buenos motivos para pensar con calma si tenemos que pulsar el botón de envío, esperar unas horas o días, o directamente, no pulsarlo nunca...