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Adiós Pokémon Go

Adiós Pokémon Go 03.AUG.16

Gianfranco Lemmo
Fundador WebBizarro

Quiero empezar este artículo dejando una cosa muy clara: no busco juzgar a nadie, simplemente trato de explicar mi experiencia con Pokémon Go y cómo ha ido variando con el paso del tiempo. Si tú lo sigues disfrutando como el primer día es perfecto, e incluso podría decir que te envidio, pero no es para nada mi situación.

Cuando publicamos el primer video de Pokémon Go no oculté mi excitación por un juego de realidad aumentada basada en el universo de Pokémon (he jugado a prácticamente a todos los juegos). Había probado ‘Ingress’ y me emocionaba pensar que el mismo equipo podría crear un juego inspirado en esta saga. La idea de convertir tu ciudad en el escenario de juego me parece alucinante, y eso fue lo que me enganchó en un primer momento.

Primera etapa: el enamoramiento

Como digo, lo que más me llamó la atención fue volver a fascinarme con la ciudad en la que llevo viviendo varios años. De repente, me fijaba en fuentes que no había visto, plazas, monumentos, etc. Las calles se convertían en un escenario lleno de batallas y aventuras, buscando Poképaradas, Gimnasios y Pokémon que capturar en diferentes zonas.

No tardé mucho en darme cuenta de que comenzaba a ir de un sitio a otro con el móvil en la mano, más atento al mundo virtual que al mundo real. Sabía que me estaba divirtiendo, pero al mismo tiempo sabía que algo no estaba conectando realmente conmigo. Llegados a este punto debo reconocer que tengo una tendencia de probar las cosas, pero al mismo tiempo suelo saltar rápido de ese tren si veo que no me genera muchos beneficios (sobre todo a nivel vital). Esto es lo que me ha sucedido con Pokémon Go.

Segunda etapa: las discusiones

He estado una semana de vacaciones con mi familia. Allí, con mi hermana pequeña me he divertido en los ratos libres viendo los Pokémon que había en esa zona, ganando batallas en gimnasios, etc. Actualmente estoy en nivel 17, y la verdad es que no esperaba llegar a “tanto”. Tengo un Snorlax con CP 1600 y un Vaporeon que anda muy cerca. Poco a poco, vi cómo cada vez me molestaba más seguir alimentando esa conexión entre “ir a la calle = abrir Pokémon Go”.

Me dije entonces que debía planear salir a la calle a jugar cuando me apeteciera, no hacerlo por hábito. En los últimos años he estado muy atento a la manera que funciona el cerebro humano (particularmente el mío), y sé lo perjudicial que es la multitarea en muchas ocasiones. Cada vez valoro más ser feliz con menos cosas y estar centrado en el momento.

Me di cuenta que el juego me estaba generando ese patrón de ir por la calle pendiente del juego, a lo que hay que sumarle los pensamientos, ir atento de las cosas que suceden a tu alrededor (algo que se empeora si vas con alguien o si vas escuchando música) etc. Sabía que este momento llegaría. Paso de este juego, al menos por ahora.

Tercera etapa: la ruptura

Llevo días sin abrir la aplicación, y no es algo que haya planeado. Simplemente no me apetece. Me pregunto “a dónde me lleva” dedicarle tantas horas y energía a este juego. Como he dicho, reconozco que me he divertido durante un tiempo, pero también creo que nuevamente estaba evadiéndome de la realidad que me rodea y veo que podría estar así durante meses sin sacar nada en limpio.

Puede que el juego sea limitado y repetitivo, puede ser que yo sea impaciente. También puede ser que vuelva a jugar, y una futura actualización (intercambios, peleas entre amigos, etc.) me haga reconsiderarlo. No tengo problemas en cambiar de opinión, de la misma manera que pensaba que este juego me estaba añadiendo algo y realmente me doy cuenta que me lo está quitando.